Cerco al SIDA

Esta mañana he aparecido en las noticias el prometedor trabajo de Deborah Persaud y su grupo de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore, en él que aseguran haber curado de SIDA a un bebé que nació portando el virus VIH

Virus VIH (verde) sobre linfocito T CD4 

Como todo nuevo descubrimiento, hay que tomarlo con cautela y realizar las comprobaciones pertinentes antes de lanzar las campanas al vuelo. Desde la propia comunidad médica americana hay recelos sobre este trabajo, pues dicen que carece de pruebas sobre la infección previa del bebé. Es decir, habría que demostrar que ese niño era seropositivo (infectado por el virus del VIH) antes de que empezara el extenso tratamiento con antiretrovirales. Además, cabría la posibilidad de que un tratamiento tan agresivo no fuera compatible con el estado de salud de muchos de los niños infectados. 

Este trabajo recuerda mucho al publicado en 2008 por Eckhard Thiel (Clínica Charité de Berlín), en él aseguraba haber curado a un hombre adulto tanto de leucemia como de SIDA mediante el transplante de médula a partir de un donante resistente a la infección por VIH.  El paciente, Timothy Brown, estaba en tratamiento con antiretrovirales cuando desarrolló la leucemia que le obligó a someterse a un transplante de médula ósea. Como donante, el grupo de Thiel eligió a una persona compatible y que además poseía una mutación en el gen CCR5, una de las moléculas que sirven al VIH-1 para entrar en los linfocitos T. Esta mutación en el receptor CCR5 impide el reconocimiento del VIH-1 por parte de los linfocitos lo que confiere resistencia a la infección por el virus VIH-1, aunque no por parte del VIH-2, el segundo de los dos tipos de virus de inmunodeficiencia humana.

Las glicoproteinas gp41 y gp120 del VIH son reconocidos 
por los receptores CD4, CCR5 y CXCR4 de linfocitos T CD4+

Aunque prometedor, cinco años después de la publicación de estos datos no hay pruebas de que se haya podido reproducir en otros pacientes. Las reticencias ante este trabajo se basan en la agresividad del transplante y posterior tratamiento en pacientes ya de por si inmunodeprimidos como el hecho de que no sería de utilidad en pacientes infectados con el VIH-2 , virus endémico de África Oriental.

Sin embargo, aunque puede parecer que casi 30 años después del aislamiento del virus del VIH no se ha avanzado mucho en la definitiva curación, lo cierto es que hoy en día poseemos mucha más información y medios para la prevención y tratamiento del SIDA respecto a los años 80.

Para empezar, la enfermedad del SIDA ya no es el estigma social impuesto socialmente a homosexuales y drogodependientes, si no que se comprende que el virus no discrimina y ataca a todos por igual. Hoy en día poseemos efectivos tratamientos con antiretroviales que impiden el desarrollo de la enfermedad en personas seropositivas y frenan su avance en aquellos que ya la han desarrollado y cuyo recuento de leucocitos T CD4 (diana del virus VIH) es menor de 200 células/ml.


El tratamiento con antiretrovirales en mujeres embarazadas seropositivas ha demostrado ser altamente efectivo y constituye, hoy en día, el mejor modo de impedir que la infección pase al feto.

Si bien es cierto que hemos avanzado mucho durante estos 30 años, la mejor arma para la lucha contra el SIDA sigue siendo la prevención; informar y educar tanto a jóvenes como a adultos, darles acceso a preservativos y eliminar prejuicios sociales para impedir que el descuido o el desconocimiento nos haga bajar la guardia ante esta enfermedad.




Comentarios